2026(e)ko apirilaren 19(a), igandea

 


Reflexiones de un escritor vasco corriente(1)

Antes de nada señalar que ha sido un gran honor para mí que a través de un editor de Iparralde sea publicado mi libro.

Los editores que van de feria en feria, como los antiguos rapsodas griegos, expandiendo la cultura vasca sin cesar. Esto es algo verdaderamente maravilloso y valioso para que nuestra cultura se mantenga.

Tan acostumbrados a no recibir respuesta o a recibir respuestas del tipo de ‘estilo confuso’ o ‘no estar dentro de la línea editorial’, el recibir una respuesta afirmativa de un editor es algo inhabitua y digno de celebración. Mientras tanto la escritora/el escritor no sabe qué hacer con su trabajo. Solo continuar con esa energía interna que le impulsa a escribir. Utilizando un término de Spinoza ,manteniendo su ‘conatus’, o siguiendo su ‘élan vital’ utilizando a Bergson o como escribió Mogel:‘a cada uno le da vida su locura`.

Aunque, a decir verdad, la tarea de publicar nunca ha sido fácil. Para fundamentar esto, dos ejemplos notorios. Proust tuvo que publicar su primer trabajo costeándoselo de su bolsillo,  y Joyce tuvo que contarle sus penas a una norteamericana que tenía una librería en Paris, para que accediera a publicar el ‘Ulises’.

Los propios escritores no llegaran a saber si su libro ha entrado en la categoría de clásicos. Dejando a un lado a Goethe o García Márquez, tendríamos que ir a las tumbas de los escritores clásicos a decirles: ¡Feliz tú, escritora/escritor, que tu trabajo se ha convertido en un clásico!

Aunque seguramente recibiríamos como respuesta algo similar al epitafio de Shakespeare:’ Bendita sea la persona que respeta estas piedras y maldita sea la que remueve mis huesos’.

Algunos libros hoy considerados como clásicos en su día fueron conocidos por razones distintas a las que hoy consideramos. Don Quijote era un libro de humor para sus coetáneos. A mi entender solo un resto humorístico es evidente hoy en día. Don Quijote manda a Sancho a casa de Dulcinea con una carta, donde declara haberse vuelto loco a causa de su amor por ella. Para poder dar fe de ello, Sancho exige una prueba a Don Quijote de que se había vuelto loco. Don Quijote ,vestido solo con una amplia bata, da un par de saltos en el aire dejando a la vista las’ joyas de la familia’. Y Sancho parte hacia la casa de Dulcinea, convencido de que puede jurar que Don Quijote ha perdido la razón.

En el siglo XVII Joannes Klaberia escribió:

‘Me burlo de Garibay

También de  Etxabe,

Porque han hablado

En castellano de los vascos’.

No es fácil hacer frente al atractivo del imperio. Todavía se mantiene aún entre nosotros la tendencia a despreciar al euskera. Los que están en el poder no ven la necesidad de reavivar la literatura en euskera, al parecer, les es más conveniente dejarla de lado. Pero mientras dejan atrás la literatura en euskera, se suman a los que apoyan la literatura en otras lenguas. El Imperio, antes español  o francés y hoy norteamericano, son como una ola gigante. Ante ella algo habrá que hacer, algo más que buenas palabras, para mantener la nave del euskera  en la superficie.

También existen diferentes perspectivas sobre el lenguaje. En 1908,el tolosarra Isaak Lopez-Mendizabal hablo contra las oraciones de relativo de la familia de ‘zein’,porque le parecían `inadmisibles’. Pero los escritores de Iparralde, de la escuela de Sara, llevaban ya casi 300 años usando esas oraciones de relativo. Lo imposible realizado por medio de la acción. La escritora/el escritor debe navegar en ese mar cambiante y muchas veces revuelto .

La aportación de las traductoras/los traductores es manifiesta en el mundo de la literatura. Todavía hay muchos libros clásicos sin traducir al euskera. Tenemos grandes traductoras/traductores. Hace poco Matías Mujika, navegando sobre las olas del hexámetro dactílico, ha traducido la Odisea en verso. Las traductoras/traductores y las escritoras/escritores han trabajado juntos para ampliar los horizontes de nuestra lengua.

Quisiera hacer una última mención para acabar. El escritor español Tirso de Molina escribió :el vasco, ‘corto en palabras, pero en obras largo’ .Convendría cambiar esa tendencia y ser en las dos cosas largos.

De esta manera, aplicando lo que  Axular decía del lector virtuoso al euskera: ‘habiendo pasado todas las tormentas de los mares de este mundo, llegaras al fin sano y salvo a puerto seguro’’.

 

(1) Texto que tenía preparado para la presentación de mi libro ‘Harrapatzen bazaitu, harrapatzen bazaitu’(Zortziko argitaletxea)en la feria del libro de Sara. Estábamos los dos en aquella feria, mi compañero de fatigas Asier Ansoleaga con su nueva obra ('Behintzat betirako gogoratuko dut Gasteizen' - Zortziko argitaletxea),y yo. Y frente a nosotros, a la derecha, estaba la diosa olímpica Hera de la literatura vasca: Itxaro Borda.

iruzkinik ez:

Argitaratu iruzkina