Reflexiones de un
escritor vasco corriente(1)
Antes de nada señalar
que ha sido un gran honor para mí que a través de un editor de Iparralde sea
publicado mi libro.
Los editores que van de
feria en feria, como los antiguos rapsodas griegos, expandiendo la cultura
vasca sin cesar. Esto es algo verdaderamente maravilloso y valioso para que
nuestra cultura se mantenga.
Tan acostumbrados a no recibir respuesta o a
recibir respuestas del tipo de ‘estilo confuso’ o ‘no estar dentro de la línea
editorial’, el recibir una respuesta afirmativa de un editor es algo inhabitua
y digno de celebración. Mientras tanto la escritora/el escritor no sabe qué
hacer con su trabajo. Solo continuar con esa energía interna que le impulsa a escribir.
Utilizando un término de Spinoza ,manteniendo su ‘conatus’, o siguiendo su
‘élan vital’ utilizando a Bergson o como escribió Mogel:‘a cada uno le da vida
su locura`.
Aunque, a decir verdad,
la tarea de publicar nunca ha sido fácil. Para fundamentar esto, dos ejemplos
notorios. Proust tuvo que publicar su primer trabajo costeándoselo de su
bolsillo, y Joyce tuvo que contarle sus
penas a una norteamericana que tenía una librería en Paris, para que accediera
a publicar el ‘Ulises’.
Los propios escritores
no llegaran a saber si su libro ha entrado en la categoría de clásicos. Dejando
a un lado a Goethe o García Márquez, tendríamos que ir a las tumbas de los
escritores clásicos a decirles: ¡Feliz tú, escritora/escritor, que tu trabajo
se ha convertido en un clásico!
Aunque seguramente recibiríamos
como respuesta algo similar al epitafio de Shakespeare:’ Bendita sea la persona
que respeta estas piedras y maldita sea la que remueve mis huesos’.
Algunos libros hoy
considerados como clásicos en su día fueron conocidos por razones distintas a
las que hoy consideramos. Don Quijote era un libro de humor para sus coetáneos.
A mi entender solo un resto humorístico es evidente hoy en día. Don Quijote manda
a Sancho a casa de Dulcinea con una carta, donde declara haberse vuelto loco a
causa de su amor por ella. Para poder dar fe de ello, Sancho exige una prueba a
Don Quijote de que se había vuelto loco. Don Quijote ,vestido solo con una
amplia bata, da un par de saltos en el aire dejando a la vista las’ joyas de la
familia’. Y Sancho parte hacia la casa de Dulcinea, convencido de que puede
jurar que Don Quijote ha perdido la razón.
En el siglo XVII Joannes
Klaberia escribió:
‘Me burlo
de Garibay
También de Etxabe,
Porque han hablado
En castellano de los vascos’.
No es fácil hacer
frente al atractivo del imperio. Todavía se mantiene aún entre nosotros la
tendencia a despreciar al euskera. Los que están en el poder no ven la
necesidad de reavivar la literatura en euskera, al parecer, les es más
conveniente dejarla de lado. Pero mientras dejan atrás la literatura en
euskera, se suman a los que apoyan la literatura en otras lenguas. El Imperio,
antes español o francés y hoy
norteamericano, son como una ola gigante. Ante ella algo habrá que hacer, algo más
que buenas palabras, para mantener la nave del euskera en la superficie.
También existen
diferentes perspectivas sobre el lenguaje. En 1908,el tolosarra Isaak Lopez-Mendizabal
hablo contra las oraciones de relativo de la familia de ‘zein’,porque le parecían
`inadmisibles’. Pero los escritores de Iparralde, de la escuela de Sara,
llevaban ya casi 300 años usando esas oraciones de relativo. Lo imposible
realizado por medio de la acción. La escritora/el escritor debe navegar en ese
mar cambiante y muchas veces revuelto .
La aportación de las traductoras/los
traductores es manifiesta en el mundo de la literatura. Todavía hay muchos
libros clásicos sin traducir al euskera. Tenemos grandes traductoras/traductores.
Hace poco Matías Mujika, navegando sobre las olas del hexámetro dactílico, ha traducido
la Odisea en verso. Las traductoras/traductores y las escritoras/escritores han
trabajado juntos para ampliar los horizontes de nuestra lengua.
Quisiera hacer una última
mención para acabar. El escritor español Tirso de Molina escribió :el vasco, ‘corto
en palabras, pero en obras largo’ .Convendría cambiar esa tendencia y ser en
las dos cosas largos.
De esta manera, aplicando
lo que Axular decía del lector virtuoso
al euskera: ‘habiendo pasado todas las tormentas de los mares de este mundo,
llegaras al fin sano y salvo a puerto seguro’’.
(1) Texto que tenía
preparado para la presentación de mi libro ‘Harrapatzen bazaitu, harrapatzen
bazaitu’(Zortziko argitaletxea)en la feria del libro de Sara. Estábamos los dos
en aquella feria, mi compañero de fatigas Asier Ansoleaga con su nueva obra
('Behintzat betirako gogoratuko dut Gasteizen' - Zortziko argitaletxea),y yo. Y
frente a nosotros, a la derecha, estaba la diosa olímpica Hera de la literatura
vasca: Itxaro Borda.

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